lunes, 16 de febrero de 2009
Sabiduría
Confucio
martes, 2 de diciembre de 2008
La falsa amabilidad
- Un exceso de familiaridad que puede molestar e incluso ofender a nuesto interlocutor, en vez de facilitar la relación provocaremos el rechazo. No hay que olvidarse de que la amabilidad no está reñida con el respeto.
- Perder el tiempo con charlas eternas e insustanciales. No siempre hemos de estar hablando seriamente, algún comentario intrascendente puede favorecer un ambiente distendido y colaborador, pero si abusamos de ello y seguimos la corriente a los charlatanes o somos nosotros mismos quienes prolongamos la charla desustanciada, perderemos el tiempo y nunca saldremos de la intrascendencia.
- Asumir compromisos que no deseamos, por no saber decir que no. Se puede uno negar a hacer algo sin resultar ofensivo, con amabilidad pero con firmeza daremos nuestras razones, y, en cualquier caso, defenderemos nuestro derecho a decir que no, sin estridencias pero con seguridad.
- Murmuraciones: debemos evitarlas, no tiene sentido estar siempre criticando. Sólo sirve para hacernos más negativos y para que otros piensen que nos dedicamos a hablar mal de los demás.
domingo, 9 de noviembre de 2008
La vida es un juego muy serio
La vida es juego, nadie nos ha dicho a donde dirigirnos; es cosa nuestra marcar el rumbo. Lo único cierto de este juego es que, hagamos lo que hagamos un día se acabará.
lunes, 27 de octubre de 2008
La ‘W’: una letra del alfabeto español.
Esta letra —al igual que la ‘Y’— se pronuncia a veces como consonante y en otras ocasiones como vocal. En español existen varias letras que cambian su pronunciación según la posición que ocupan dentro de la palabra a la que pertenecen y de las letras de las que van acompañadas. No es éste el caso de la ‘W’, su pronunciación depende de la etimología de la palabra: se pronuncia como ‘b’ en las palabras de origen visigodo o alemán (wolframio, Wagner) y como ‘u’ en las de origen inglés (whisky, Washington).
miércoles, 22 de octubre de 2008
domingo, 16 de septiembre de 2007
La palanca de Arquímedes
¡Cuantas veces en la vida tenemos la sensación de trabajar duro sin obtener ningún resultado! Nos sentimos como un borrico dando vueltas a la noria, agotados por el esfuerzo y sin llegar a ningún destino. Se ha dicho que los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía y al desánimo; y sin duda así nos sentimos en ocasiones.
¿Podemos salir de esta situación? ¡Sí!: decidiendo que queremos, averiguando como lo podemos conseguir y actuando. Podemos mostrar estas ideas mediante una palanca, gracias a la que podemos mover objetos que por su peso están muy por encima de nuestra capacidad.
La palanca es considerada una de las máquinas simples, consta de una barra rígida que gira libremente alrededor de un punto de apoyo y permite multiplicar la fuerza aplicada a un objeto.

Al igual que en el uso de la palanca, en los asuntos que nos agobian debemos seguir unos pasos:
- Decidir a que objeto vamos a aplicar nuestra fuerza. De nada sirve esforzarse si no tenemos claro nuestros objetivos, nos podemos encontrar trabajando duramente por una meta equivocada. Este es, muchas veces, el primer error: resolver adecuadamente el problema equivocado.
- Buscar un punto de apoyo adecuado. Cómo vamos a conseguirlo: ¿Cuáles son nuestras habilidades? ¿Qué ayuda o que consejo podemos recibir de otras personas?
- Actuar. Ya hemos decidido lo que queremos, el resultado a alcanzar; ya sabemos, o creemos saber, cómo conseguirlo. ¡Hagámoslo! Sólo pensando en algo no lo conseguiremos, si de verdad queremos lograrlo debemos hacer un esfuerzo por lograrlo.
Y vuelta a empezar.
martes, 11 de septiembre de 2007
Comenzar el día: Hagamos una lista
En ¿Por qué ha de ser bueno madrugar? animábamos a vivir mejor comenzando bien cada día. Lo primero que debemos hacer es descubrir que es exactamente para nosotros comenzar bien el día.
Haga una lista de todas las cosas agradables que va usted a hacer por la mañana, esta lista es algo personal pero puede incluir cosas como:
- Bostezar
- Desperezarse
- Frotarse la cara
- Ducharse con lentitud
- Aplicarse un crema corporal
- Masajearse los pies
- Respirar hondo
- Hacer gimnasia
- Prepararse un zumo de frutas
- Desayunar despacio, degustando.
- Charlar con nuestra pareja, hijos, etc.
- Escuchar música
- Leer
- Escuchar la radio
- Bailar
- Contemplar el paisaje
- Pasear
- Escribir: un diario, una novela…
- Elegir la hora de menos tráfico para ir a trabajar
- Sonreír
Repásela diariamente y añada nuevas ideas, cierre los ojos y dedique unos minutos a visualizarse disfrutando de un buen comienzo del día. Haga esto diariamente, al menos durante una semana. Un buen momento puede ser antes de acostarse: busque un lugar tranquilo y dedique diez minutos a este ejercicio.
Sólo cuando sepamos claramente que es para nosotros comenzar bien el día y seamos capaces de imaginarnos a nosotros mismos haciéndolo, tendremos la suficiente fuerza y motivación para alcanzarlo.